Vestido Génova

Hace casi un año organizamos, mi amiga de cole Mónica y yo, un viajecillo de estos que le podemos llamar libres. LIBRES de horarios, de niños, de cargas porsiacaso y de prisas. Era la primera vez que me escapaba sin familia y os recomiendo la experiencia, porque te llena, te renueva y consigue que te quites unos cuantitos años de encima 🙂

Tras varios días de ruta por la región de Lombardía, bajamos a Liguria y nos asentamos en Génova, antes de visitar las maravillosas Cinque Terre. En esta CIUDAD puedes disfrutar de paseos muy distintos: el puerto, el gran protagonista, con mucha vida; el casco histórico, con sus calles estrechas y laberínticas, subir y bajar cuestas, era una sorpresa constante. Y la zona más moderna, más cosmopolita, con plazas tan impresionantes como la Piazza de Ferrari, de la que salen calles comerciales con los escaparates más destacados.

Aquí paramos, delante de uno, y yo me pegué al cristal porque un VESTIDO me pareció perfecto para mi. Eso sí, fue bajar la vista y ya quedó en eso, un parecer. Sin embargo, me comprometí con Mónica que lo cosería, porque me parecía tan elegante y tan cómodo a la vez que tenía ganas de probar a coser uno para mi.

Lo primero fue la TELA, que anduve buscando desde abril y aunque me iba a conformar con una parecida, llegué a encontrar hace muy poco la perfecta. Quizás los lunares originales son un poco más grandes, pero la distribución sobre el negro, así como salpicados… se asemejaba bastante. Es un tejido de crespon, también conocido como Kosibo. Como forro elegí un tejido de punto fino negro.

Muy apropiado para hacer blusas, vestidos y faldas, tiene una caída perfecta. El siguiente elemento sería la PUNTILLA. En este caso usa dos anchos: uno estrecho para el contorno del escote cruzado hasta la espalda, y otro más ancho para el bajo de mangas y falda. Como no encontré las dos iguales, me decidí por una más ancha y cortarla para obtener un lado fino y uno más ancho y así conseguir los dos acabados que necesitaba.

 

En cuanto al PATRÓN, lo primero fue recortar delantero y espalda en varias piezas. De esta manera saqué una pieza de costados dividida en dos en el lugar de la pinza. Mi intención era conseguir un entallado perfecto, tanto en el costado como en el delantero. Por eso dividí el delantero en una pieza triangular que ocupa del hombro a la base del pecho y la pieza inferior del delantero que encaja con el triángulo del pico del escote. Las mangas llevan una copa fruncida y una bocamanga con vuelo, abierta en capa. En el caso de la falda, muy sencilla, eso sí, cortada en cuarto de capa, para conseguir ese vuelo en el bajo.

Qué DIFICULTADES surgieron? Lo primero esa puntilla… complicada de rematar (porque te recuerdo que la corté por la mitad) y complicada de igualar en el fruncido (muy delicada me salió). Además la colocación de la más estrecha en el contorno del escote cruzado tuvo como protagonista al descosedor. No acababa de encontrar el margen perfecto para que la puntilla saliese fuera del escote lo mínimo necesario. Lo segundo… la cremallera invisible. Y mira que suelo coserlas a la primera, pero esta tela frunce muy rápido y al tener algo de brillo era cuando menos escandaloso. Así que de nuevo levantar la costura y volver a intentarlo. Así 3 veces. Y lo conseguí.

Ahora sólo me queda estrenar. La Primavera está a las puertas y sobran ocasiones para poder pasearme con el look completo.

Qué os parece? Alguien con un vestido de escaparate en mente? No lo dudes, a por el.

eLISA

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